… Ser devorados por los lobos y aún así, salir de nuevo al mundo…
Hay partes de nosotros que han sido devoradas por el miedo, la tristeza o el dolor.
Existen partes tiernas y frágiles que viven aprisionadas, sin libertad y que son absorbidas por fuerzas devastadoras.
Salir de nuevo al mundo y renunciar a vivir en las entrañas de la depredación es necesario activar una parte de nosotros; la extraña y preciosa naturaleza de luz y compasión, de poder y fiereza.
El padre-madre amor, ese algo que nos habita y ha sido llamado de muchos nombres, algo que nos espera y que descubrimos en la entraña del dolor.

Ahora somos un poco más grandes y podemos liberar-NOS desde una mirada compasiva, ya sabemos que ni nuestros padres o madres, parejas o amantes, maestros y religiones son los salvadores. La salvación viene de la fuerza adentro, aquella que puede vivir en la belleza, aún estando en el fango.
Deseo de corazón que redescubramos esa fuerza que siempre ha estado en nosotros.
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